“Laa shay’a waqi’un Mutlaq bala kul’un mumkin. (“Nada es verdad, todo está permitido” en árabe)”
Aunque la hermandad de Asesinos es muy antigua, tanto que hasta se remontan a la época de Adán y Eva, nos tenemos que centrar en un asesino “más reciente” para conocer la verdadera historia de la hermandad.
Altaïr es el primer protagonista de la saga de juegos de Assassin’s Creed, y vivió alrededor del año 1200 d.C aproximadamente. El nombre del primer protagonista significa “águila en vuelo” en árabe clásico y es debido a las increíbles acrobacias (también conocidas con el nombre de “parkour”) que practica a lo largo del juego: era capaz de llegar a cualquier lado, subir a la torre más alta y saltar sin ningún temor. Y no sólo eso: su traje también recuerda un poco al águila (la capucha en pico, sobre todo) y, cuando saltaba desde una atalaya o torre alta, su sombra se asemeja a un águila que está volando en picado contra el suelo. Este tipo de salto era conocido como “salto de fe”, y su nombre se debe a un hecho histórico vivido por el rey Enrique de Jerusalén, en el que se entrevista con “el Viejo de las montañas” o el Maestro de los Asesinos, en el que se pretendía que los seguidores demostraran hasta dónde eran capaz de llegar por su líder. Este gesto, originariamente, lo realizaron algunos soldados que murieron estampados contra el suelo, cosa que impresionó mucho al rey de Jerusalén.
Altaïr es miembro de una secta ismaelita-chiíta conocidos como nizaríes o hashashins (o asesinos, como se conoce actualmente), o hashashiyyín (“bebedores de hachís”, como les llamaban sus enemigos, ya que, según varios rumores, se decía que Hassan bin Sabbah ponía a sus seguidores bajo los efectos del hachís, donde disfrutaban de cualquier deseo y con el objetivo de que sus seguidores hicieran lo que él ordenara para volver al paraíso), que estuvo activa entre los siglos X y XIII, aunque se hizo famosa a partir del siglo XI cuando tuvo su máximo poder en la dinastía Famití, cuya sede estaba en El Cairo.
En 1090, bajo la orden del primer líder nizarí Hassan bin Sabbah (1034-1124), más conocido como El viejo de la montaña, tomaron la fortaleza de Alamut, situado al sur del Mar Caspio. Según la leyenda, en esta fortaleza se construyeron los jardines más bellos que existen, conocidos como “El jardín de Alá”.
El grupo se dividía en distintos niveles: Dais, Refik, Fedayines y Lassik. Los únicos destacables eran los Fedayines (realizaban las misiones de Hassan y entrenaban con armas de todo tipo: dagas, espadas, arcos, cuchillos arrojadizos…) y los Lassik (realizaban estudios del Corán para buscar mensajes cifrados).
En Assassin’s Creed vemos que también se rigen por un credo que consta de tres normas o principios:
1. “Aparta tu hoja de la carne del inocente”
2. “Camúflate entre la gente y fúndete con la multitud”
3. “Nunca comprometas a la Hermandad“.
Había distintas sedes distribuidas en Irán y Siria, aunque la principal era Alamut, de modo que conformaban una red cohesionada y bien comunicada. Cada sede tenía un castillo que era casi imposible de conquistar, debido a que se construían en zonas poco accesibles y estaban bien provistos de agua y alimentos. Poco a poco los nizaríes extendieron su palabra, lo que fue visto como una amenaza por los sultanes de la dinastía turca. Para callarlos, realizaron varios ataques contra los asesinos, pero no tuvieron éxito. Al mismo tiempo, los ismailíes asesinaron dirigentes políticos y militares, como Nizam al-Mulk, visir del sultán Malik Shah en 1092.
Con el paso del tiempo, el resto de los líderes de los nizaríes provocaron la destrucción de la orden, hasta que casi desaparecieron por completo al tener que enfrentarse a dos enemigos muy poderosos: la dinastía de los mamelucos; y los seguidores de Jur Shah, que estaba dispuesto a arrasar Oriente Medio.
Desgraciadamente, no se sabe demasiado acerca de la historia de los nizaríes tras ese periodo de destrucción y masacre, ya que el grupo se dispersó y consiguieron sobrevivir discretamente. Sin embargo, hay quien piensa que transformaron sus creencias a algo más serio, formando una especie de “hermandad” que aún se mueve en las sombras cumpliendo sus misiones de asesinato.
Como curiosidad, el mentor de Altaïr es Al Mualim (“maestro” en árabe clásico), que hace referencia a Hassan bin Sabbah, solo que la compañía Ubisoft le cambió su nombre por no nombrar a personajes importantes y remover discusiones religiosas. Sin embargo, si comparamos las fechas, no coinciden demasiado, ya que Hassan lideró la orden entre 1097 y 1124 y Al Mualim en 1191. Entonces Ubisoft no haría referencia a El viejo de la montaña, sino a Mohammed II, que gobernó entre 1160 y 1210.
Sin embargo, si comparamos a Al Mualim con Hassan bin Sabbah podemos encontrar un gran número de similitudes: ambos son el arquetipo de personaje de inteligencia maligna, sin escrúpulos y ávido de poder, con un gran genio militar.
Altaïr, después de la muerte de Al Mualim, transformó la orden de los asesinos gracias a los estudios que realizó del Fruto del Edén. Le permitió modificar el mecanismo de la hoja oculta, crear armas de fuego y una armadura casi indestructible.
En 1296, estos estudios, también llamados Codex, cayeron en manos de Marco Polo, quien lo había encontrado en Kublai Khan. Los templarios, cuando se enteraron, contrataron a un grupo de piratas para arrebatárselo al asesino Dante Alighieri (La divina comedia), que lo estaba llevando de Venecia a España y escoltado por Domenico, descendiente de Altaïr y tatarabuelo de Ezio. Dante murió y Domenico arrancó las páginas del Codex y las escondió en distintos cofres.
(Continuará…)
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