“Soy prisionero de guerra, en una guerra que no sabía que existía”.
Durante el siglo XX y XXI, los asesinos se vieron obligados a esconderse, aunque destaca una hermandad: Narodnaya Volya, de la que formaban parte asesinos rusos como Nikolai Orelov o Aleksandr Uliánov, hermano mayor de Lenin.
En la I Guerra Mundial, un asesino conocido como “El Médico” asesinó a Erich Albert, un general alemán que estaba relacionado con los Templarios.
En la actualidad se conocen el nombre de varios asesinos: Desmond Miles, Rebecca Crane, Shaun Hastings, Hannah Mueller, Paul Bellamy, Daniel Cross, Bill Miles, William M., Lucy Stillman y el Sujeto 16. También se sabe que algunos asesinos están en Sao Paulo, Brasil; Puebla, México; Moscú, Rusia; Osaka, Japón; y Denver, EEUU.
Desmond Miles es un asesino que nació en 1987 y que trabajaba de camarero antes de que fuera secuestrado por una empresa farmacéutica llamada Abstergo, que, en realidad, era una base templaria.
Durante su estancia ahí, conoció al doctor Warren Vidic y a Lucy Stillman, y aprendió a revivir los recuerdos de sus antepasados Altaïr y Ezio, con un solo propósito: conseguir las piezas de Edén, unos artefactos capaces de doblegar la voluntad humana y dar a su portador poderes sobrenaturales.
El objetivo de los Templarios era que Miles reviviese las memorias de su ancestro de la Tercera Cruzada, Altaïr Ibn-La’Ahad, que llegó a poseer la Sexta Pieza de Edén, una de las muchas piezas que existen. Vidic intentó acceder a la memoria de Desmond en la que se veía como Altaïr consiguió la Manzana, pero las emociones cerebrales de Desmond no lo permitían debido a que no tenía confianza en sí mismo.
Sin embargo, conforme se desarrolla la saga Assassin’s Creed, vemos cómo poco a poco Desmond va siendo consciente de la guerra que se está librando a su alrededor, en qué bando debe luchar y, por supuesto, cuál es su papel en esta batalla.
“¡Que el padre de la sabiduría nos guíe!”
Los Templarios buscaban crear un mundo perfecto, aunque los medios por los que aspiraban lograrlo fueron cuestionados. Debido a esto, fueron enemigos jurados de la Orden de los Asesinos, que creían que el hombre no debería ser controlado por un poder mayor y que debían ser sujetos de libre voluntad. Con estas ideologías contradictorias, los dos grupos han luchado entre sí durante el transcurso de miles de años por el control y destino de la humanidad.
El gran objetivo de los templarios desde la prehistoria ha sido recoger todos los frutos del Edén, unos artefactos capaces de doblegar la voluntad humana, su primer líder y creador. Caín obtuvo una Pieza que pertenecía a su hermano, Abel, al que mató para obtenerla. Desde sus inicios, creyeron que el hombre libre era una amenaza, pues podría romper el orden.
Inicialmente apoyaron los imperios y monarquías absolutas, tal como el del rey grecomacedonioAlejandro Magno; más tarde se adaptaron a las dictaduras, como la Alemania Nazi de Adolf Hitler, hasta que llegaron a infiltrarse en países democráticos, tal como George W. Bush, que se convirtió en presidente de los Estados Unidos de América.
Actualmente, su arma más poderosa la componen las corporaciones multinacionales como Industrias Abstergo, que lleva a cabo, en secreto, un proyecto que permite que el usuario pueda revivir los recuerdos de sus antepasados: el Animus.
El Animus es una máquina virtual creada por la Primera Civilización para leer la memoria genética de un sujeto y proyectarla a una pantalla externa en tres dimensiones. Fue redescubierta por Industrias Abstergo en el siglo XX, que usó la máquina para recoger datos de la memoria genética de los sujetos de prueba del Proyecto Animus.
Esta máquina no solo permite despertar la memoria genética, sino que se puede utilizar para programar al sujeto para que haga ciertas acciones, como pasó con Daniel Cross, el sujeto número 4, que fue un ex-convicto, toxicómano y alcohólico, descendiente del Maestro Asesino Nikolai Andreievich Orelov y que los templarios insertaron en su cerebro la misión de asesinar al maestro de los asesinos.
(Continuará…)
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