Seguramente muchos de vosotros recordareis, aunque sea levemente el juego del que voy a hablar, bien por su nombre, por su música característica, o bien ya como ultima opción por sus imágenes. Y es que se trata de un juego que no dejo a casi nadie indiferente, siendo un arcade característico de los 90, que podíamos encontrar hasta en las clásicas máquinas de videojuegos de los bares de la época.
Se trata por supuesto, de Snow Bros. Un juego lanzado en 1990 por la empresa japonesa Toaplan, y del cual posteriormente aparecieron varias secuelas debido a su éxito y simplicidad. El juego consistía básicamente en controlar a dos pequeños hermanos, hechos de nieve, con los cuales tenias que eliminar a todos los enemigos de cada nivel, a través de plataformas, y lanzándoles bolas de nieve. Estas bolas de nieve, les convertían poco a poco en grandes bolas, que podías empujar para que se llevasen por delante a todos según bajaban.
Sencillo en apariencia, pero todo un arte compaginarse con tu compañero (si señores, con multijugador cooperativo), para conseguir el máximo de puntos posibles y encima, acabar el juego.

La primera entrega de este juego, y de la que hablamos hoy, ha salido para diversas plataformas, como Arcade, Game Boy, NES, Mega Drive, Amiga, y teléfonos móviles, siendo la versión Arcade la que más lejos llegó, precisamente por su inclusión en máquinas recreativas y la posibilidad de competir y colaborar con un amigo.
En el juego podíamos encontrar distintos potenciadores en forma de poción, que mejoraban temporalmente a nuestro personaje, dándole atributos como más velocidad, más cantidad de nieve lanzada, más alcance con la nieve, y el poder de hacerse globo y destruir a todos los enemigos. Esto dependía del color de la poción (rojo, azul, amarillo y verde, respectivamente).
Además, cada diez niveles, podíamos encontrar un Boss especial, de un tamaño considerable, que solo podíamos vencer a base de lanzarle a sus crías a modo de bola de nieve enorme, y de este modo ir bajando su vida mientras esquivamos lo que nos haga. Por si no fuese poco, para aumentar el ritmo del juego, si pasamos demasiado tiempo en algún nivel, aparece una calabaza que perseguirá al personaje, matándolo solo con rozarlo. Encima es inmortal, pero puede ser aturdida con bolas o disparos de nieve. Si sigue pasando el tiempo, la calabaza comenzará a engendrar fastasmas que viajarán alrededor de todo el escenario, fantasmas que no se pueden eliminar. Así, el jugador deberá finalizar la fase cuanto antes.
Un gran juego, que merece sin duda ser recordado.
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Cuanto dinero me habré gastado yo en esta recreativa….
Magnifico juego, divertido y viciante a mas no poder.
Su segunda parte ya no me gusto tanto, aunque graficamente mas logrado, perdio parte de su frescura original.
@juliodj Totalmente de acuerdo, la mejor y más adictiva de las entregas fue sin duda la primera. Yo también recuerdo la cantidad de monedas que llegué a gastar jugando a dobles con mi hermano a este juego.